42Evidencia A

No es necesario cambiar de aceite para cocinar ni gastar más dinero: la mayoría de las familias ya usan aceites vegetales. Lo difícil es abandonar el hábito de cocinar o mezclar el arroz con manteca de cerdo o mantequilla.

Reducir el consumo de grasas saturadas como la manteca de cerdo o la mantequilla y sustituirlas por aceites vegetales disminuye en un 17 % aproximadamente los eventos cardiovasculares y los accidentes cerebrovasculares, pero no se observa cambio alguno en el riesgo general de mortalidad. No hay pruebas de que cambiar entre aceite de soja, aceite de maíz o aceite de colza ofrezca ventajas distintas. Tampoco se ha demostrado que consumir grandes cantidades de aceite de linaza reduzca el riesgo de enfermedades del corazón.

Coste

No supone un gasto adicional. Los aceites vegetales ya son…

Beneficio

Cochrane analizó 15 ensayos aleatorizados con 56 675 participantes, cada uno con al menos dos años de seguimie…

Coste

No supone un gasto adicional. Los aceites vegetales ya son la opción principal en la mayoría de los hogares; el reto está en dejar de usar manteca de cerdo o mantequilla.

Beneficio

Cochrane analizó 15 ensayos aleatorizados con 56 675 participantes, cada uno con al menos dos años de seguimiento. La reducción del consumo de grasas saturadas se asoció con una disminución del 17 % en los eventos cardiovasculares (RR 0,83; intervalo 0,70‑0,98). No hubo variación significativa en la mortalidad total (RR 0,96; 0,90‑1,03) ni en la mortalidad cardiovascular (RR 0,95; 0,80‑1,12). No se encontraron diferencias entre sustituir esas grasas por grasas poliinsaturadas (componentes principales del aceite de soja y el aceite de maíz) o por carbohidratos. Los datos sobre la sustitución por grasas monoinsaturadas (presentes en el aceite de colza y el aceite de oliva) son insuficientes para sacar conclusiones. Otro análisis Cochrane con 19 ensayos y 6 461 participantes no mostró beneficio ni perjuicio del consumo elevado de omega‑6 (ácido linoleico) sobre la mortalidad total (RR 1,00; 0,88‑1,12) ni sobre los eventos cardiovasculares (RR 0,97; 0,81‑1,15). Un tercer estudio que incluyó 86 ensayos y 162 796 personas tampoco halló efecto significativo al aumentar el consumo de omega‑3 de origen vegetal (presente en el aceite de linaza y el aceite de perilla) sobre la mortalidad total (RR 1,01; 0,84‑1,20) ni sobre los eventos de enfermedad coronaria (RR 1,00; 0,82‑1,22).

Fuentes originales

Hooper L, Martin N, Jimoh OF, 等 (2020). Reduction in saturated fat for cardiovascular disease. Cochrane Database of Systematic Reviews, (5), CD011737. https://doi.org/10.1002/14651858.CD011737.pub3;Hooper L, Al-Khudairy L, Abdelhamid AS, 等 (2018). Omega-6 fats for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease. Cochrane Database of Systematic Reviews, (11), CD011094. https://doi.org/10.1002/14651858.CD011094.pub4;Abdelhamid AS, Brown TJ, Brainard JS, 等 (2020). Omega-3 fatty acids for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease. Cochrane Database of Systematic Reviews, (3), CD003177. https://doi.org/10.1002/14651858.CD003177.pub5;中国营养学会 (2022). 中国居民膳食指南(2022). 人民卫生出版社

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Nota del autor

Existe cierta controversia: algunos sostienen que el alto contenido de omega‑6 en el aceite de soja y el aceite de maíz podría promover la inflamación, por lo que se recomendaría reducir su consumo y cambiar de aceite. Sin embargo, el estudio mencionado sobre omega‑6 no evidenció efectos perjudiciales, y los autores calificaron la calidad de la evidencia como baja. El beneficio se considera de magnitud moderada, basado en la reducción del 17 % en eventos cardiovasculares; la mortalidad total permanece sin cambios. En cualquier caso, es importante controlar la cantidad de aceite consumido: las guías alimentarias recomiendan entre 25 y 30 gramos diarios por persona.

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