03Evidencia B

En el relleno facial, evite el dorso de la nariz, la glabela y la frente; y sobre todo, no busque inyecciones informales por ahorrar

Si el material de relleno se inyecta dentro de un vaso sanguíneo facial y refluye hasta obstruir la arteria oftálmica, la persona queda ciega en el acto. De los 48 casos de ceguera tras una inyección notificados entre 2015 y 2018, el 56,3% fue en la nariz, el 27,1% en la glabela, el 18,8% en la frente y el 14,6% en el surco nasogeniano; en más del 80% de los casos se inyectó ácido hialurónico. Solo el 20,8% de esas personas recuperó totalmente la visión, el 16,7% la recuperó parcialmente y el resto no la recuperó; casi el 20% presentó además complicaciones cerebrales. Hoy ningún procedimiento de urgencia ha demostrado ser eficaz de forma consistente, así que lo único que funciona es evitarlo antes de que ocurra.

Coste

0; solo cambia de zona o no lo hace

Beneficio

Revisión de la literatura mundial (48 casos nuevos de pérdida visual parcial o total tras inyección de relleno…

Coste

0; solo cambia de zona o no lo hace

Beneficio

Revisión de la literatura mundial (48 casos nuevos de pérdida visual parcial o total tras inyección de relleno entre enero de 2015 y septiembre de 2018): las zonas de mayor riesgo fueron la nariz (56,3%), la glabela (27,1%), la frente (18,8%) y el surco nasogeniano (14,6%); el material inyectado fue ácido hialurónico en el 81,3% de los casos; hubo alteraciones cutáneas en el 43,8% y complicaciones del sistema nervioso central en el 18,8%; la visión se recuperó por completo en 10 casos (20,8%) y parcialmente en 8 (16,7%); conclusión de los autores: el manejo varía enormemente y ningún tratamiento ha demostrado funcionar de manera constante

Fuentes originales

Beleznay K et al. (2019). Update on Avoiding and Treating Blindness From Fillers: A Recent Review of the World Literature. Aesthet Surg J. https://doi.org/10.1093/asj/sjz053

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Nota del autor

Es una suma de casos reportados en la literatura, sin denominador: no permite calcular la «probabilidad de quedar ciego por inyección», solo leer «en qué zonas ocurren más accidentes y que después casi no hay rescate posible». Por eso es nivel B. Reducir el riesgo ya es práctica habitual en establecimientos regulados: evaluar el trayecto vascular antes del procedimiento, usar cánulas romas, inyectar pequeñas cantidades mientras se retira la aguja y tener hialuronidasa lista a mano —todo eso exige que el operador sea un médico entrenado, y es la razón para no acudir a canales informales. Antes de hacerlo, verifique las credenciales según la regla 2 de esta sección.

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